Que la vida es apasionante no lo voy a descubrir yo ahora. Pero a veces, en su discurrir acaecen hechos que le dan un especial significado, por bueno o por malo. Encuentras, o explicaciones a preguntas que tenias sin responder, o surgen nuevas incógnitas vitales. A veces, como digo, parece que se completara un circulo entorno a una serie de hechos, y en algo que algunos autores llaman "falacia narrativa", nos autofabricamos una historia que da sentido y conexión a todos ellos, tal es el caso del presente relato. Hace tiempo, una persona P.I.V. (Persona Importante en tu Vida) tras charlas acerca del origen genealógico de las personas, me hizo un regalo que cambiaria las cosas, no quien soy, porque conocer quien soy no hará que cambie lo que soy, pero si los conceptos, pensamientos, opiniones y conductas, que se ven modificados por el nuevo conocimiento adquirido.
El regalo fue un test genético. Tomas una muestra de tu saliva, y la envías a un laboratorio en Tejas, donde una empresa (creo que judía) analiza genéticamente de donde provienen tus genes (a saber donde están clonándome ahora mismo).
Al cabo de unas semanas, la empresa te notifica los resultados y una estimación genetica de tu material. Siempre entre bromas, y por aquello de que soy pelirrojo, y que me gusta ponerme kilt, pense que quizas mi origen estaría en latitudes hébridas, pero el análisis genético y sus conclusiones serian bien diferentes.
Según el análisis de esta empresa, el 61.3% de mis genes pertenecen a dos grupos étnicos calificados como Ibéricos. Por una parte, España, y por otra, y esto es curioso, Sur de España, Francia y Argelia.
Hasta aquí, todo parecía normal, me produjo cierta curiosidad, que no fuera Marruecos, sino Argelia, inmediatamente, pensé en cuantos marroquíes he visto con mi aspecto fisico (ninguno), y en cuantos argelinos, que de cuando en cuando recojo del mar, con ese aspecto mas claro que el resto pero tostado del sol, y ese color de pelo, pelirrojo pero herrumbroso, oxidado, como el mio.Pero apenas pude divagar en pensamientos porque el analisis contenia mas sorpresas, ¿es que no habría origen irlandés o escoces en mis genes? Pues no, el siguiente porcentaje mayoritario genéticamente en mi persona es italiano en un 37.6%. Increible, nunca lo hubiera supuesto, aunque claro el apellido Varo pudiera ser un indicio, o la recalada de italianos en mi pueblo de origen, pero realmente no lo hubiera nunca supuesto.
De Italia siempre pensé que desde las legiones de Roma solo han sabido perder guerras, que junto a nosotros los españoles hemos conformado una de las razas terrestres mas peligrosas de la galaxia (los argentinos), y poco mas, y ahora resulta que soy mas de un tercio italiano. Sorpresas que da la vida.
Pero el dichoso análisis de mi genoma guardaba una sorpresa mas. En un 1.1% resulto ser europeo del norte, con un grupo genético adicional, Suecia (Dalarna, Estocolmo y Gävleborg).
El origen de esta disparidad antes mencionada, entre argelinos y marroquíes, sobre todo estos argelinos oxidados como yo, parece ser en su descendencia de los Vándalos, tribu bárbara que cruzo la península, se asentó en el sur y finalmente paso a Africa asentándose en el norte con base en la antigua Cartago, donde extendieron sus razias y piraterías hasta ser destruidos por Bizancio.
Además, regalé el test a mi madre, y pude comprobar que ella era 100% Ibérica española, luego quedaba claro que el Vándalo-Italiano era mi padre. Puesto a comprobarlo regale el test a mi tía, única hermana viva de mi padre, que confirmo mi hipótesis. No era pues italiano a pesar del apellido Varo de mi madre, sino que los López albergaban el secreto de un pasado genético singular.
Pero todo esto iba de un círculo, y como la vida a veces te lleva a juntar cosas. Pues en efecto, hace poco me fue encomendada la misión de oficial de enlace en una patrullera italiana que para Frontex, navegaría en aguas españolas con cometidos principalmente en inmigración, narcotráfico, pesca ilegal, contaminación, y claro está, en todos cuantos le son inherentes a mi profesión, que para eso soy Guardia Civil.
Y quiso el destino que comenzase mi periplo en la ciudad que me vio iniciar mis días de marino, Almería, donde comencé a navegar allá por 1992 fundando el Servicio Marítimo Provincial de esa Comandancia, hecho que tan bonitos y añorados recuerdos me trae.











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